19. El habla peruana – Parte 2 Variación morfosintáctica

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[Cajón peruano]

¡Hola!, mi nombre es Pablo Alejos Flores y gracias por escuchar. Hoy continuaré con la serie de episodios sobre el habla peruana, hoy toca conocer un poco más sobre la variación morfosintáctica, es decir qué elementos usamos para construir oraciones, por ejemplo: la influencia de la estructura gramatical del quechua, bastante presente en muchas regiones de Perú, cuando decimos «hambre tengo» en lugar de «tengo hambre». Ya aclarado eso, ¡empecemos!

[Fin primera parte]

Bueno, como aclaré al final del episodio anterior, este estudio está más enfocado en las regiones andina y costeña, hay muy poca aparición de la selva, pero cuando encuentre más información sobre esas regiones haré un episodio sobre eso.

Ahora sí, comencemos con la selección de los pronombres clíticos, o el uso de «lo» y «la» por «le» y viceversa, esta es una característica, desde mi perspectiva, aleatoria. No hay un patrón general. Para dar un ejemplo de esto voy a poner una situación, porque es un poco complicado de explicar sin una jaja…digamos que, “a María, la esposa de José, «se le ve» bien triste por la pérdida de su hijo, entonces José «la llama» y «le dice» que se calme”. Para esta oración de ejemplo, se pueden dar las variaciones en «se le ve», y en «la llama»; convirtiéndose en «se la ve», y «le llama».

Entonces, se confunden los usos de los pronombres clíticos en singular, plural y si es objeto indirecto o directo de lo que se está hablando. A veces, no se usa «le» o «les» cuando es realmente necesario, por ejemplo: «Ella los ayudó» en lugar de «Ella les ayudó», o también confundiendo el género y solo usando el pronombre «lo» así se hable de un sustantivo femenino, por ejemplo: «A María lo queremos» en lugar de «A María la queremos». A estos intercambios entre «le», «lo» y «la», si el uso de «le» es dominante se le llama «leísmo» y si el uso de «lo» es dominante se le llama «loísmo», ambos casos ocurren, con bastante frecuencia, no solo en las personas bilingües sino también en monolingües, pero, mayormente, el pronombre «lo» es el más usado en la costa y la sierra, sin importar el género, y el «leísmo» es más común en las zonas selváticas no quechua hablantes.

[Fin segunda parte]

En cuanto al adverbio intensificador más el superlativo, que es el uso redundante del adverbio «muy» y el sufijo para los superlativos «-ísimo», por ejemplo: «muy poquísimo» o «muy altísimo», este uso puede no ser tan notable y pasar desapercibido, principalmente en las zonas andinas, donde es más común escucharlo. Pero, ténganlo en cuenta.

[Fin tercera parte]

Otra característica de personas que tienen contacto con el quechua y el aimara, es el orden gramatical que usan, y también se da en hijos monolingües hispanohablantes de padres bilingües, por ejemplo: en español se usa en la mayoría de los casos, la estructura gramatical (SVO) «Sujeto, Verbo, Objeto», como en la oración «Yo tengo sed», pero en gran parte de las lenguas nativas de Perú, la estructura cambia, la del quechua y el aimara es (SOV) «el sujeto va primero, luego el objeto y finalmente el verbo» y esta estructura influye en la producción de oraciones de dichas personas bilingües, entonces dirían «sed tengo», o como hablé en unos ejemplos anteriores «A María la queremos» en lugar de «Queremos a María»

[Fin cuarta parte]

Volviendo a los pronombres clíticos, también una característica del uso del español en los Andes, cuando existe una redundancia o doble uso de estos pronombres. Por ejemplo, «No lo llamó a su padre» en lugar de «No llamó a su padre», pero si usaran una estructura contraria, omiten el pronombre, por ejemplo: «A su padre no llamó» en vez de «A su padre no lo llamó». Esto puede ser porque el uso de los pronombres clíticos en realidad es muy complicado, es algo que no existe de la misma manera en quechua y en otras lenguas nativas, así que es aún más difícil.

[Fin quinta parte]

En cuanto a los posesivos redundantes usados frecuentemente en los Andes y en la selva, quiero mencionar algo, pero primero voy a darles el ejemplo: esto se da cuando se dice «su casa de mi mamá» en vez de «la casa de mi mamá» o «su libro de él» en vez de simplemente «su libro» o «el libro de él», siempre se da cuando se habla de una tercera persona, siempre estará presente el posesivo «su». Esto también tiene una explicación, y también es por influencia del quechua jaja. En quechua existen varios sufijos, montones, y son muy comunes y elementales para formar oraciones. Entonces, es la costumbre, por ejemplo, en quechua se dice: «Juanpa amiganmi» que se traduciría literalmente como «de Juan su amiga» a Juan se le agrega el sufijo -pa, que se usa para indicar el poseedor (la traducción de -pa sería «de»), y en «amiganmi» hay dos sufijos jaja, por eso es complicado, primero está el sufijo -n, que también se usa para indicar el poseedor, pero en este caso sería a quien se está refiriendo (la traducción de -n sería entonces su) y finalmente, el sufijo -mi, no tiene traducción al español, porque se usa como sufijo validador que confirma la información dada en este caso. Lo que si es más difícil de explicar es por qué esta característica ocurre solo con la tercera persona.

[Fin sexta parte]

Con respecto a la concordancia gramatical: o las alteraciones de género, por ejemplo: decir «el costumbre», «la pie» o en oraciones como «mi niñez fue divertido» en lugar de decir: «la costumbre», «el pie», y «mi niñez fue divertida». Esta característica también se debe a que en las lenguas nativas no existen estas variaciones de género cuando se habla de objetos, tanto físicos como abstractos, el género está presente de otra manera, no con un artículo y es principalmente usado cuando se habla de personas. Aparte de esta influencia, también existe esta confusión con sustantivos que son ambiguos, como «calor», «mar» o «azúcar», que las formas más aceptadas antes eran «el calor», «el mar» y «el azúcar», pero en la actualidad, por su uso popular, también está aceptado decir «la calor», «la mar» y «la azúcar» respectivamente. Por otro lado, están las formas plurales de palabras que comiencen con el fonema «a» y tengan acento en dicha sílaba, como «agua» que lleva acento en “a”, y por cacofonía, se hace uso del artículo «el» en singular, cuando en realidad el sustantivo «agua» es femenino, pero no es tan óptimo decir «la agua», porque se juntarían las “aes”, por cierto, “aes” es el plural de “a” jaja… Entonces, en palabras como «águila, arma, hada, hacha» que llevan la mayor fuerza de voz en «a», ya sea con tilde o no, se hace el uso del artículo masculino «el» para evitar la mezcla y no decir «l’águila, l’arma, l’hada, l’hacha», Esta es una característica del español en general, no solo del peruano, por cierto.

[Fin séptima parte]

El sistema verbal, esto es bastante notable en la costa, y en parte también en los Andes. Cuando se usa el tiempo verbal presente (exclusivamente con el verbo «ir») como en «Yo voy a ir» o «tú vas a ir» para hablar del futuro, o también el verbo «estar» más el gerundio, por ejemplo: «estoy llegando mañana temprano» o «estoy saliendo en una hora». Por otro lado, usamos el futuro en algunos casos para expresar duda, por ejemplo: «estará cansado pues» o «será así pues» o simplemente «será así» o «estará cansado».

Para hablar del pasado se usa frecuentemente el pretérito perfecto compuesto en lugar del simple, por ejemplo: «yo ya he ido a comprar anoche» en lugar de «yo ya fui a comprar anoche» o «ella ha salido» en lugar de «ella salió», todas estas características en relación a los tiempos verbales mencionados son simplemente preferencias y costumbre de nuestra forma de hablar.

[Fin octava parte]

Ahora hablemos del dequeísmo y el queísmo, esta característica en la actualidad mal vista, el dequeísmo se trata de usar innecesariamente la preposición «de» en conjunción con la partícula «que», que se usa para introducir oraciones subordinadas, por ejemplo: decir «pienso de que eso está mal» en lugar de «pienso que eso está mal» o «le dije de que no saliera» en vez de «le dije que no saliera». Y por otro lado está el queísmo, que muchas personas por evitar sonar «mal» ante los demás evitan usar «de» y «que» juntos, pensando que es un error fatal, sin embargo. No siempre hay que evitar el uso de las preposiciones, en especial de «de», en conjunto con «que», existen casos donde sí es necesario, por ejemplo: «me alegro que te sientas mejor» en lugar de «me alegro de que te sientas mejor» o «no me di cuenta que te fuiste» en vez de «no me di cuenta de que te fuiste» o lo más común, lo que más escucho «estoy seguro que el examen será mañana» en vez de «estoy seguro de que el examen será mañana». Para saber si tienes que usar una preposición, en estos casos «de», puedes hacerte estas preguntas… para saber si debería decir «me alegro que… o me alegro de que… hazte la pregunta, ¿de qué me alegro?, porque estoy seguro de que si te preguntas ¿qué me alegro? Te vas a sentir confundido jaja…Entonces con los ejemplos mencionados, nos preguntaríamos, ¿de qué me alegro?, ¿de qué me di cuenta?, y ¿de qué estoy seguro?, así podrás sacarte esa duda de la mente.

[Fin novena parte]

En cuanto al uso de algunas preposiciones y adverbios, generalmente de lugar… por ejemplo: cuando se dice «en su delante», «atrás suyo», «delante de mío», o «en mi delante». Y con los adverbios: cuando se dice «estoy en aquí» o «está en allá» en lugar de «estoy aquí» o «está allá». Por ahora no estoy seguro de por qué ocurre esto, pero si encuentro información al respecto lo explicaré.

También, en muchos casos, se cambia el género y número de los adverbios, para describir el estado de las personas y objetos, por ejemplo, si una fémina dice: «estoy media cansada» en lugar de «estoy medio cansada» o si hablamos de una bebida diciendo que «está media fría» en vez de «está medio fría» que sería la forma ideal, porque los adverbios no cambian de género. Además, le agregamos sufijos a algunos adverbios jaja como a «ahora», «temprano» y «rápido», diciendo «ahorita», «tempranazo» y «rapidito».

[Fin décima parte]

Y, quiero terminar, con algunas características morfosintácticas no tan notables en todo el país, pero que vale la pena conocer, primero, el voseo. Que sí existe en Perú, en regiones pequeñas y mayormente conservado por nativos, en partes de Arequipa, en zonas del altiplano sur y en zonas de la costa norte. Y segundo, el uso del pronombre «vosotros», que no es para nada común en el habla informal, solamente existe en el habla muy formal, como el discurso de un director, o en un sermón, o en situaciones solemnes, pero pues existe, y se usa para dirigirse con un gran respeto hacia el público, aunque también creo que es algo que poco a poco se va perdiendo.

Bueno, gracias por escuchar hasta el final, y mando un gran saludo para todas las personas que escuchan constantemente el programa, les espero en la tercera parte de esta serie sobre el habla peruana, en la cual hablaré sobre la variación léxica o de vocabulario y sobre la variación sociolingüística ¡Cuídense!

Referencias

Fallas, J., & Sancho, M. (2013). Las variedades del español de Perú: un estudio desde la dialectología. Revista Nuevo Humanismo, 49-71.

Pérez, J. (2004). Los castellanos del Perú. Lima: Programa de Educación Básica de la Cooperación Alemana al Desarrollo PROEDUCA – GTZ.

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